Hoy te escribo a ti, que me persigues en mis sueños, que me atormentas en mis pensamientos, que merodeas en mis recuerdos, que aún guardas mi número y me tienes en tu lista de contactos. Te escribo a ti.

Nunca te entendí y dudo que algún día llegue a hacerlo, desconozco la razón por la que aún mantienes mi número, de lo poco que pude saber de tu actuar tu no harías algo así, es por eso que no le encuentro respuestas. No sé la razón por la cual mi mente sigue trayendote a mis sueños, no sé por qué aún sigues presente si ya será un año desde que te marchaste.

Últimamente he soñado mucho contigo, no mentiré, a veces me gusta, pero ya no lo tolero más. Así como te fue tan fácil salir de mi vida y seguir, deseo que salgas de mis pensamientos, mis recuerdos y lo que me queda aún de sentimientos, por favor sal de acá, no quiero sentirme más así.

Esto no es novedad, siempre soy yo el que termina pagando mientras los demás ya olvidaron todo, esta vez tengo otro concepto de la vida y no será como aquella vez. A veces me guardo estas cosas porque encuentro innecesario publicarlas, pero estoy un poco colapsado.

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