No sé si lo habré contado ya, pero hace un par de años me preguntaba el por qué en mi vida la gente era pasajera, no había podido mantener un lazo o amistad que fuera más que un par de años, a lo que alguien me respondió que no le tomará importancia al tiempo, sino a lo que aquellas personas nos hayan entregado durante el periodo que estuvieron a tu lado, ya sea días, meses o años. Desde ese día comencé a ver las cosas de otra manera, le encontré tanta razón en lo que me había dicho que tome el consejo y lo apliqué.

Los años siguientes conocí a distintas personas, hay episodios buenos, malos, otros que pasas desapercibidos… Hay de todo, pero hace unos tres años aproximadamente he recordado a muchas personas, compañeros de colegio, amigos de infancia, viejos amores fallidos, incluso a familiares. Habían veces que los recordaba con rabia, con odio, o con nostalgia, melancolía, a otros los recordaba con pena o una lagrima, o también habían momentos que me sacaban una sonrisa, hay de todo.

Ahora último he recordado a muchas personas, normalmente momentos de mi vida, cuando voy caminando, cuando voy en el metro o cuando estoy solo en la casa. He recordado a muchas personas, la mayoría que ya no está, que decidió tomar otro camino, o quizás yo aleje, o simplemente gente que desapareció de mi vida. A todos ellos los recuerdos, aunque algunos me odien, yo los recuerdo a ellos y esos buenos momentos que vivimos, esos momentos que de vez en cuando me sacan una sonrisa o me hacen reír como tonto en frente de la gente sin que nadie más entienda. Porque, al fin y al cabo, de eso se trata ¿O no? De recordar siempre lo bueno y quedarse con eso.

De todos los que hablo, lo más probable, nadie sabe de este espacio, por lo que no leerán esto, pero les doy las gracias a cada uno que me acompaño en algún momento de mi vida y que aunque en algunos casos no pudimos terminar las cosas de buena manera, yo aún los recuerdo con mucho cariño por lo que hicieron.

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