Para esta fría noche de lunes he querido traer un fragmento de un relato perteneciente a la famosa y aclamada “Llamada De Cthullu” me gustó mucho esta parte y he decidido compartirla con ustedes, espero que lo disfruten tanto como yo cuando leo este libro.

-No puede negarse que tales monstruocidades integrantes de un infernal cortejo de demonios son fenómenos de harto conocidos como para pretender negarlos. Las impías voces de Azazel y de Buzrael, de Belcebú y de Bilial, las oyen hoy saliendo de la tierra más de una veintenna de testigos de toda congianza. Y hasta yo mismo, no hará más de dos semanas, pude escuchar toda una alocución de las potencias infernales detrás de mi casa. Los chirridos, redobles, quejidos, gritos y silbidos que allí se oían no podían proceder de nadie de este mundo, eran de esos sonidos que solo pueden salir de ignorada simas que solo a la magia negra le es dado descubrir y al diablo penetrar.-

No había transcurrido mucho tiempo desde la lectura de este sermón cuando el reverendo Hoadley desapareció sin que se supiera más de él, si bien continúa conservándose el texto del sermón, impreso en Springfield. No había año en que no se oyese y diese cuenta de estrepitosos ruidos en el interior de las montañas, y todavía hoy tales ruidos siguen sumiendo en la mayot perplejidad a geólogos y fisiógrafos.

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