Hoy me desperté de madrugada por el sonido de la lluvia, no me molestó el hecho de que aún faltarán dos horas para que sonara la alarma ya que este sonido nunca ha sido molesto para mi, si no que al contrario.

Cuando salí en la mañana no me complique mucho con la ropa, una polera, una camisa de franela y una chaqueta, busque mis zapatos ya que era imposible sobrevivir con zapatillas y partí de mi casa.

En el camino no me mojé mucho, era más una llovizna leve que una lluvia, pero yo era feliz mientras las gotas caían sobre mi. Luego de un rato salí, y ahora si que estaba lloviendo, desde antes de salir de casa yo sabía que mi chaqueta no resistiría una lluvia un poco más potente y a conciencia me la puse. Ahora caminaba por las calles intentando nos resbalar con los charcos, miraba los árboles otoñales con gotas colgando en cada una de sus ramas, las ojas desparramadas en el piso, la cordillera luciendo su hermosura cada vez que los días están así y la gente, haciendo un desfile de abrigos y paraguas.

¿Quién no se pone nostálgico cuando los días están así? En lo personal me gustan mucho, siento que me encuentro con una parte de mi que a veces dejo abandonada, por eso trato de aprovechar cada día de estos que me reciben por estas fechas.

Todos caminan rápido, tratan de cubrirse enteros con el paraguas, se ponen muchas capas de ropa para recisitir el frío y la lluvia, pero yo no, yo disfruto la lluvia, no me importa el hecho de mojarme entero, porque disfruto estos momentos, son tan bellos, mirar los árboles cambiar (aunque me da pena ver las hojas en el piso) las nubes que van y vienen, el ambiente se percibe de una manera distinta al resto del año.

He pensado mucho, he recordado muchas cosas, hay veces que tengo tantas cosas en mi cabeza y no se como soltarlas, es por eso que se siguen quedando ahí guardadas esperando el momento a salir.

Hoy es un lindo día, y aunque el cielo llore, yo lloro con el.

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