Ha sido un largo debate, que si, que no, y aquí estoy, una vez más con esto en la cabeza. Con una mano en el corazón y la otra en el gatillo me he pasado las últimas semanas, como ya he reiterado en un par de entradas estos últimos días han sido del asco, hace años no me sentía tan mal, de solo pensarlo mi mente se transporta a ese momento en el cual estaba postrado en el piso de mi pieza suplicando auxilio. 

Pensé que nunca me volvería a sentir de esa manera, realmente creía que nunca más ocurriría, pero al parecer estaba equivocado, solo fue producto de la ilusión momentánea y he vuelto a la realidad ahora que se ha acabado. Como ya había dicho, cerré todas las redes sociales que poseía dejando solamente este blog para desahogarme, pero creo que ha llegado el momento de decirle adiós también, me da mucha pena porque era mi espacio más personal donde podía expresarme y ser yo, pero en estas condiciones no estoy para continuar. Ya me rendí, o mejor dicho, ya me resigne y acepte la verdad, si tenía una esperanza de salvación no llegó, por más que la desee durante toda la noche, no llego.

Así son las cosas y esto es lo que hay, mi único deseo es encontrar esa tranquilidad que años llevo añorando, creo que será hora de dejar los rodeos e ir directamente a mi destino. La idea ronda en mi cabeza hace semanas y ya no doy más, mi voluntad es muy débil como para resistir un poco más, junto a mis demonios me voy a encontrar para conversar sobre lo malo que ha sido mi actuar.

Solo deseo mis ojos cerrar,

En un sueño interminable poder entrar,

Este dolor que tengo en el pecho poder acabar,

Y a esta vida nunca regresar. 

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