Hoy me levante con las mismas ganas que todos los últimos días… Osea ninguna… Pensé en quedarme acostado por que la verdad era una muy tentadora opción, ya que anoche me dormí súper tarde y no pude dormir lo suficientemente bien, mire la hora, dije: “Ya 5 minutos más y me baño” los minutos pasaron como segundos y ya me había resignado así que partí a bañarme, cuando salí de la ducha nuevamente dije: “No quiero ir, debería quedarme acostado” pero mi consciente de responsabilidad me decía que viniera a trabajar.

Luego de varias ideas y vueltas, ya me encontraba en la micro rodeado de un montón de gente que no conocía pero con sólo mirarlos me desagradaban, lo mismo en el metro, rodeado de un montón de gente que no me interesa, me sentía como si no existiera, mi ánimo no mejora en nada si no que al contrario, es un limbo entre la amargura y la rabia, un sube y baja infinito del cual no me he podido bajar. Rodeado de tanta gente me sentí invisible, como ya dije, mi ánimo no me acompaña, la pena me consumía, solo quería desaparecer o salir corriendo a mi casa, quería encerrarme de este maldito mundo y desaparecer un tiempo si al fin y al cabo nadie se daría cuenta y a nadie le importaría así que ¿por que ni intentarlo? Pero no, seguí mi camino y aquí estoy en el trabajo, con una cara de dos metros, un ánimo de mierda y solamente deseando que esta semana se acabe pronto para desaparecer de este maldito mundo rutinario.

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